El sol
baña mi cuerpo, me deleita con sus rayos en aquella hermosa playa, la brisa del
mar, y la tranquilidad de aquella cala hace que me tome la libertad de dejar
que el bronceado de mi cuerpo sea completo y tumbada sobre mi toalla reparto el
suave aceite de coco … Mi piel comienza a brillar mientras sigo colmándome del
sol de esa playa cuando poco después me percato de una inocente presencia. Una
preciosa chica de cabellos oscuros y rizados se acerca sinuosamente, extiende
su toalla y se deshace poco a poco de su ropa para dejar que el sol bañe también
su piel, la observo disimuladamente, las fracciones de su cuerpo son preciosas,
piernas kilométricas, muslos firmes, trasero voluptuoso, una cintura divina, abdomen
plano y esos pechos preciosos, pequeños pero juguetones….
En poco
tiempo noto como mi cuerpo no está impasible ante la presencia de aquella chica,
mis ojos no pueden evitar mirarla y noto como poco a poco emana de sus labios
una sonrisa lasciva, no sabía si era porque se había percatado de mi mirada
pero ahí estaba esa sonrisa que me incitaba a seguir mirándola. Mi mano se
adueño de mi mente jugueteando por mi abdomen, recorriendo la yema de mis
dedos, imaginando que es su abdomen el que acaricio, se desliza despacio por mi
escote, mientras mi mirada no se aparta de su cuerpo y mi mano busca mi pierna,
llevando los roces de mi imaginación por los muslos, me siento tan lasciva… no
puedo más, no puedo seguir mirando pasivamente a esta chica, viendo como su
piel seria un maravilloso mundo donde perderme…
Me
incorporo sobre mi toalla echando un último vistazo a esa preciosidad que
disfruta del esplendido sol, y me alejo, me pierdo en esa cala entre las rocas,
buscando un sitio más íntimo para calmar mis deseos, para saciar la pequeña sed
que me ha provocado observar ese precioso cuerpo. Apoyo mi espalda sobre la fría
roca, contraste que hace que mi cuerpo responda inmediatamente, mi piel se
eriza y mis manos comienzan su juego, perdiéndose por ese centro de calor,
buscando esa humedad tan deseada, mientas agarro mi pecho fuertemente, cierro
los ojos y sigo viendo esa silueta desnudándose poco a poco, rozando con su
mano la suave piel para colmarla de aceite… Pero en ese instante noto como unos
finos dedos se deslizan por mi cuello y una suave caricia detiene mi mano en mi
interior, abro los ojos inmediatamente y ahí estas… Frente a mí mirándome con
esos ojos brillosos, mordiendo tu labio inferior y con esa sonrisa picara que
antes había visto. Sonrío pasando la lengua por mis labios y llevo mi boca
hasta la tuya, cogiendo tu nuca, pronunciando ese beso cuando mis manos buscan
tu cuerpo para hacer a mi cuerpo participe de esas caricias imaginadas sobre el
mío. Subo por tus muslos, deslizándome por tu cintura, conociendo tu espalda y
llevando mis manos finalmente a tu pecho, rozando tus pezones, y sonrió dentro
de ese cálido y húmedo beso.
Ahora la sed que quiero saciar es la de deleitarme
con ese maravilloso cuerpo bañado por el sol y el aceite… Llevo mi mano
despacio a ese lugar oculto, esa pequeña cavidad húmeda y centro de placer. Te
comienzo a tocar suavemente deslizando mis dedos por ti, incitando a esa humedad a salir, pero no aun
no, llevo mis dedos a tu boca y comienzas a lamerlos, pasando tu lengua por
ellos, y ahora si… Vuelvo a llevar mi mano a tu sexo, entrando dentro de el,
recorriendo cada rincón, entrando y saliendo, buscando explorar cada milímetro de
él, poco a poco noto que entran y salen con más facilidad, aumento el ritmo de
mis manos dentro de ti, cada vez más, llevo mi otra mano por tu espalda,
sujetando tu nuca, las piernas comienzan a flaquearte, cuando mis dedos
empiezan a humedecerse muy considerablemente, sigo mi toque unos segundos más y
salgo de ti descubriendo como tu preciada esencia resbala por tus muslos… Sonrío
con malicia mirándote fijamente a los ojos y me niegas devolviéndome la sonrisa…
Tus
manos quieren también saciarse de mi cuerpo, recorres cada parte de el,
resbalando por cada rincón, haciendo un camino de besos por cada zona de mi
cuerpo, llevando tus labios por mi cuello, descendiendo por él, pero en ese
justo momento noto como esa juguetona lengua se encuentra en mi sexo, devorándolo
poco a poco, mi espalda se arquea levemente sobre la roca al notar tu boca,
como lames, chupas, succionas y dejas escapar algún que otro bocadito… Mi respiración
se incrementa, los pequeños gemidos no paran de salir de mi garganta, tu boca
hace que mi cuerpo se derrita, pero ahí no había terminado… Es cuando noto como
un par de tus finos y largos dedos acompañan tu boca. Un gemido ronco ahoga mi
placer, dejándome llevar, impasible por tus caricias, y poco después el
jugueteo de tu lengua y tu dedos hacen que empape tu cara… Me miras sorprendida
con la boca abierta, pero pronto cambia tu expresión, siendo esa sonrisa que me
atrapo la que aparece en tu cara, relamiéndose los labios, cuan el mejor helado
que hubieses probado se tratase… Te incorporas, besas mis labios una última vez
y bajo ese paso firme y decidido con el que habías venido tras de mi te vuelves
a ir… Mis ojos se deleitan de ese cuerpo mientras ahogo un suspiro posando mi
espalda en la roca ahora cálida y suave….



Imposible describir las sensaciones que se generan al leerlo.
ResponderEliminarSentir lo que se escribe y soñarlo aun con los ojos abiertos hace que nos expresemos con tanto detalle y tanta pasión que encandila al instante a aquel que lo lea.
elpeke
Dejar que la imaginación salga de tu cabeza transportándose al papel es el mas maravilloso arte :)
ResponderEliminar