sábado, 18 de enero de 2014

Tu, mi fruta prohibida


Déjame probar la fruta prohibida de tu cuerpo.

Déjame acariciar lentamente la piel de tan suculento manjar.

Déjame disfrutar del placer que me produce hincar mis dientes en esa fina piel.

Déjame adentrarme hasta tu corazón para así poder deleitar a mi suave paladar con el jugo que gotea poco a poco  por mis labios y manos…

Porque no hay mejor forma para disfrutar de las frutas prohibidas que el tacto de las manos, el fino soplo de aliento rozando levemente la piel y disfrutando de la exquisitez de tan sutil manjar…. 

Déjame…. Déjame esta noche poder degustarte, poquito a poco, lentamente, despacio, disfrutando y saboreándote…


Tu… Mi fruta prohibida, mi dulce pasión, mi alimento nocturno, mi dulce bendición.

2 comentarios :

  1. Leerlo con tu voz de fondo se hace más ameno. Gracias por tus deleites culinarios con tremendas frutas corporales. Un saludo desde Madrid.

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