Era la noche de reyes y cuan ilusa niña de cinco
años fui corriendo a abrir mi regalo.. Una caga gigante yacía bajo el árbol… ‘’Un
frigorífico, mi madre siempre tan oportuna.... ’’ Pensé… Pero al abrir esa enorme caja, cientos de
bolitas de corcho blanco se abalanzaron sobre mis pies y al levantar la vista ahí
estabas… Tu cuerpo desnudo con unas cuantas bolitas aun pegadas a tu cuerpo y
con un precioso lacito rojo al cuello…
Mi boca se seco en milésimas de segundo, no sabía qué
hacer, que decir, estaba paralizada ante tu sorpresa… ‘’ ¿Cómo me iba a
imaginar que te ibas a meter en una caja de paquetería, con cientos de bolitas,
un lacito al cuello e ibas a esperar junto al árbol a que yo te abriese como un
regalo?’’ Esa pregunta resonaba en mi cabeza una y otra vez… Pero ahí estabas,
eras mi regalo de reyes…
Saliste de la caja, cual diosa griega emanando de
las aguas, te acercaste a mí y con un leve susurro rozando mi oído dijiste… “Soy
tu regalo… Cógeme… Y úsame…” Tuve que
parpadear un par de veces al verte frente a mí, trague saliva y me abalance
sobre ti… Mis manos se perdieron rápidamente por tu cuerpo, quitando los restos
de bolitas que aun quedaban en él y mi boca no dudo ni un instante en buscar
esos labios carnosos para hacer use de mi regalo.
En un momento note como el calor de mi cuerpo se iba
incrementando, mis piernas temblaban ante la emoción de tener mi regalo… Fui
presa de los nervios y en el momento en el que mis piernas flaquearon caímos al
suelo, envolviéndonos en ese manto blanco, tu cuerpo sobre el mío recubierto
por ese suave tacto.
Mi boca buscaba complacer tus deseos, se perdía en
tu cuello ahogando el leve gemido que producía notar tu centro de calor sobre
mi abdomen. Perdí el control de mis manos, que buscaban con ansia tu cuerpo, se
perdían entre tu espalda llegando a esa preciosa curva voluptuosa y
pronunciada. Agarre con firmeza entre mis manos mientras mi boca se perdía
entre tu pecho ronroneando sobre el, cual gatita en celo.
Poco más tarde tu cuerpo yacía desnudo sobre el
suelo, lo que mi incito a que fuese en la búsqueda de probar cada rincón de tu
cuerpo… Sin dudarlo un instante mi húmeda lengua fue en dirección a esa cueva húmeda
que estaba expectante a ver que sucedía… Sin más precedente comenzó a juguetear
en tu interior, buscando esa sed que tenia de ti, para hacer uso de tan
precioso regalo. A medida que mi lengua se entretenía contigo notaba como el
leve sabor de tu cuerpo iba tomando forma. Tus gemidos se ahogaban entre jadeos
y respiraciones entre cortadas, tu cadera se elevaba despegándose del suelo
haciendo que mi rostro se hundiese mas en ti y en ese preciso momento una ola
de pequeños espasmos se apoderaron de tu cuerpo, estallaste entre mis manos… Mi
precioso regalo se había colmado de mi sed, haciéndose dueña de mi deseo…
……………..Regalos………. Que sin esperarlos llegan a tu
cama como cual brisa mañanera entra por la ventana……………….


No hay comentarios :
Publicar un comentario